Juana María Marcano, conocida popularmente como “Juana Macanao” y recordada como “la mujer del colmillo”, fue hija de Domingo Macanao, natural de Los Millanes, y de Mercedes Romero, del Rincón de los Romero en La Guardia. Nació el 12 de mayo de 1934, fue tejedora en su juventud, tanto de palma de datil como de alpargatas, y fue madre de tres hijos: Aide, José y Yobanny.
La memoria familiar y comunitaria cuenta que su padre, conocido como Domingo Macanao, era un hombre pescador muy aventurero, dado a internarse por los caños del Amazonas, donde convivió durante muchos años (Varios Viajes) con indígenas de aquella zona. Allí compartió conocimientos del mundo de donde venía y, al mismo tiempo, aprendió de ellos saberes relacionados con religiones, oraciones, curaciones con yerbas, bebidas, ungüentos, matas y árboles, además de prácticas de caza y otros conocimientos de la vida en la selva.
Según esta memoria, aquellos indígenas poseían también amplios conocimientos curativos y simbólicos ligados al uso de colmillos, dientes, pigmentos y ornamentos, elementos que formaban parte de sus vestimentas y de sus prácticas. Con el paso del tiempo, y en agradecimiento por lo compartido y por el buen corazón que le reconocían, le obsequiaron a Domingo un colmillo y una oración para curar toda clase de picaduras y mordeduras de animales, e incluso ciertos males atribuidos a parásitos, infecciones y otros.
Según la memoria colectiva, entre las décadas de 1950 y 1960, Domingo le pasó a su hija Juana ese secreto y las facultades curativas del colmillo, una tradición familiar que, según el relato oral, solo podía ejercerse después de fallecer quien lo guardaba.
Una vez difunto Domingo, Juana comenzó a ejercer ese conocimiento y desde entonces quedó en la memoria del pueblo como Juana Macanao, la mujer del colmillo. Por su casa pasaron innumerables personas con picaduras o mordeduras de animales ponzoñosos: avispas, abejas, alacranes, ciempiés, culebras, arañas, gusanos peludos, mariposas peludas, e incluso mordeduras de perro y accidentes con animales del mar, como el sapo charneto, el bagre, la raya y el cuinche, entre otros.
El colmillo milagroso era descrito como una pieza que con el tiempo ha ido poniéndose más pequeña, sostenida por una cinta. Juana lo colocaba desde la cabeza hasta la parte afectada, acompañado de sus respectivas oraciones. Mientras ella seguía ocupándose de los oficios de la casa, la gente decía que el colmillo hacía su trabajo.
Según esos testimonios, luego de cierto tiempo, dependiendo del animal, por el pequeño agujero de la picadura comenzaba a salir un líquido, casi siempre amarillo, que Juana identificaba como el veneno. Al mismo tiempo, el dolor se iba calmando hasta que la persona recuperaba su estado natural, al punto de que muchas salían caminando al cabo de unas horas.
Su fama se extendió por todo el estado Nueva Esparta, por Oriente y por otras partes de Venezuela. La memoria popular recuerda incluso la visita de personas muy conocidas, y que mucha gente todavía podría decir: “yo fui a donde Juana la del colmillo a curarme una picadura”. Muchas personas conservaron un agradecimiento profundo por haber pasado por sus manos.
Nunca cobró nada por su labor. Simplemente aceptaba lo que por voluntad quisieran darle, pero no era obligación, y según recuerdan, a veces hasta decía que no le dieran tanto. También se le recuerda por el trato cariñoso y humano que ofrecía, especialmente a los niños, a quienes llamaba con ternura “muñequito”, “muñequita”, “aletito”, “amor” y “mi espejito”.
Murió el 21 de julio de 2017, a los 83 años de edad. Como parte de esa continuidad familiar, en la actualidad esta ancestral labor del colmillo la desempeña su hija Haidé, recordada también por sus facultades para santiguar y hacer ensalmes espirituales para niños y adultos.
✍️ “El colmillo de Domingo Marcano” — por Moisés Marcano Salazar
I
Juana María Marcano
Fue "La mujer del colmillo"
Que guardaba en un cintillo
Los secretos de un arcano.
Sujetado entre su mano
Rezaba una retahíla
De oraciones que se estila
Para curar la picada
De una alimaña malvada
Que su ponzoña destila.
II
Podría ser una picada
De serpiente o de ciempiés
Y Juana en un dos por tres
La tenía ya curada.
Le aplicaba una mascada
De tabaco millanero
Y el colmillo curandero
Hacía brotar el pus
Con la ayuda de una cruz
Y monte macanagüero.
III
Juana María Marcano
Curaba con mucho afán
La picada del alacrán
Y el dolor de un sapo cano.
A cualquier chivo orejano
Que tuviera gusanera
Lo curaba a su manera
Y también era efectiva
Usando una lavativa
Para una cagalera.
IV
Domingo Marcano obtuvo
A su colmillo famoso
De un cacique poderoso
Que en Paraguachoa hubo.
Su secreto lo mantuvo
Y a Juana se lo entregó
Su hija que comprendió
Lo valioso del colmillo
Que envuelto en su cintillo
A mucha gente salvó.
V
Este cuento lo inventó
Un tal Verni Salazar
A quien le gusta indagar
Lo que antes sucedió.
En Macanao encontró
Este mito del colmillo
Que cura hasta un tabardillo
El Covid y hasta un ratón
Sea de cerveza o ron
Y también cura moquillo.
Publicado por Moisés Francisco Marcano Salazar.
📖 Testimonios
Fuimos a sacar guarulos al Guamache. A Chito “Fortuna” lo puyó un sapo. Salimos hacia La Guardia al colmillo. Nos agarró la recluta... no nos dejaron ir por lo hinchado del pie de Chito.
— Alfonzo José “Chicho” Velásquez
Llegó un señor con el pie casi negro e hinchado. Juana le preguntó cuándo fue eso y dijo “hace tres días”. Ella dijo: “Estás vivo porque no has visto una mujer preñada en esos días”. Por el orificio de la picadura del sapo empezaron a salir los huevos del sapo. Nos quedamos estupefactos.
— José Natividad Urbaez
Un sapo chasneto me jodió un pie. ¡Dolor pa' arrecho! La Juaneca y su colmillo me sanaron. Yo que soy escéptico a muchas creencias, doy fe de las virtudes de este colmillo y las oraciones. Inexplicable.
— Rafael Millán
En unas vacaciones de semana santa mi hija de 1 año y medio la picó un alacrán negro gigante. Mi cuñada Odila dijo “llevémosla a casa de Juana”. Esa señora le colocó el colmillo y rezó, y por arte de magia desapareció hinchazón y dolor. Me quedé muy sorprendido.
— Wilmer Zabala
La chama Juana, alias Aletito, gran señora en mi infancia.
— Alexander Romero
Lo que te puedo decir es que la Sra. Juana Marcano, conocida por todos como Juana Macanao o como “La Mujer del Colmillo”, falleció un día 21 de julio, cuando celebra La Guardia la fecha de instalación del Puesto de Guardias, que dio origen a su nombre.
— Miriam Marval
Mi espejito nos decía de cariño a mi mamá y a nosotras, y nosotras le decíamos amorrrr. Y soltaba los lotazos y se reía con nosotras.
— Carolina Vicent
Vecina de la calle Antonio Díaz. Ella quería mucho a mis hijos, Chucho y More, y les decía: “¿Dónde están mis aletitos?”. Un día llegó buscando a More, porque sintió que estaba mal, y era cierto. Entonces comenzó a hacer una oración y a mi hija se le quitó todo.
— Rosangel Vicent
Yo siempre fui su muñequita. Siempre me demostró su amor; su olor y sus abrazos me hacían sentir una paz inmensa. Aún recuerdo que cuando me picó un alacrán parecía que le dolía más a ella que a mí.
— Cleudines Marcano
Vecina muy querida por mi madre y por todos nosotros. Siempre estaban llegando carros de todas partes de Margarita a verse con ella después de ser mordidos por culebras o por picadas de cualquier otro animal; incluso muchos fueron a verla después de ser puyados por un bagre. Recuerdo que una vez fue un actor de apellido Márquez, y también su esposa. Siendo yo una niña muy pequeña, mi hermana mayor me pasó por la carita un trapo con el que estaba limpiando telarañas de una mesa, y eso bastó para que se me hincharan los ojos; Juana me curó. También recuerdo que siempre iba a mi casa a buscar limones y yo salía corriendo a buscarlos, pero cuando se los iba a entregar me decía: “No, mi espejito, ponlos en la mesa”, y no me dejaba dárselos en la mano. Qué gran mujer fue Juana Macanao.
— Maribel VicenttFuentes y créditos: Verni Salazar, “Segunda Senda de Datileros” (2009); testimonios vía @100%Guardieros; investigación de Maria Del Valle Henriquez; fotografía de Domingo Marcano “Domingo Macanao” facilitada por Jesús Argenis Heredia en el grupo LA GUARDIA y SU GENTE; y poema “El colmillo de Domingo Marcano”, publicado por Moisés Francisco Marcano Salazar.