0%
Cargando La Guardia
Biografías Guardieras
Nuestra Gente

Biografías Guardieras

Conoce a La Guardia desde su gente: pescadores, cantores, curanderas, caminantes, maestras, comerciantes y personajes de calle que dejaron huella. Una memoria cercana, contada con voz guardiera y apoyada en crónicas e investigaciones locales cuando hace falta.

Claves sobre la web

Lo esencial de Biografías Guardieras

Felmy Valdiviezo

Felmy Valdiviezo Guerra

"Ñengo" — Leyenda del Deporte Guardiero
Nació: 15/02/1951 · Falleció: 1987
Atleta integral destacado en atletismo, béisbol, fútbol, softball y fisicoculturismo. El estadio del pueblo lleva su nombre.
Leer biografía completa

Felmy Rafael Valdiviezo Guerra (Ñengo), nació en La Guardia el 15 de febrero de 1951, hijo de Doña Luisa Beltrana Guerra de Salazar y Don Gregorio Valdiviezo Romero. El 21 de diciembre de 1972 contrajo matrimonio con Nidia Zabala, de cuya unión nacieron sus tres hijos Edgar, Yenny y Oscar.

Se graduó en el INCES de Perito en Refrigeración y trabajó por 8 años en Técnica Ordaz en el Aeropuerto Santiago Mariño, luego como obrero en el Puerto del Guamache.

Ñengo fue un atleta integral: atletismo, softball, fútbol, béisbol y fisicoculturismo. La primera vez que salió de La Guardia fue a un encuentro interliceista en el Liceo Risquez de La Asunción, donde conoció al profesor Caravac quien vino a entrenarlo.

En su primera competencia en el estadio Guatamare ganó los 100mts planos con registro de 12.5 (récord para la época). Lo mandaron a repetir la carrera porque "el cronómetro estaba malo" — volvió a ganar con el mismo registro. También ganó 200mts (1er lugar), 400mts (2do lugar) y la jabalina.

Se lesionó al poco tiempo pero incursionó en el béisbol destacando como primera base, pitcher y excelente bateador en equipos como Guaiqueríes y Caribes.

En 1989 la Cámara Municipal de Díaz decidió que el recién inaugurado estadio de La Guardia llevara su nombre.

📖 Anécdotas

Cuando Ñengo ganó la carrera, el delegado Ismael como buen guardiero les dijo: "Lo que pasa es que a ustedes les duele que un muchacho novato y desconocido de un pueblo como La Guardia les ganó y los ridiculizó." Lo expulsaron por eso y Ñengo quedó sin delegado.

— Ismael Salazar, vía @100%Guardieros
Fuente: Beltrán Salazar, Ismael Salazar y familia — @100%Guardieros
Anacleto Villarroel en retrato comunitario

Anacleto Villarroel

"El Caminante de La Guardia"
Falleció: 05/02/2022
Personaje muy simpático que recorría el pueblo saludando a todos. "¡Paaaaaa jooodeeelo!", "¡Villarroel!", "¡Adiós bonita!" Fue nombrado el personaje más popular del pueblo.
Leer anécdotas

Todos los días hacía un recorrido por La Guardia, y jocosamente saludaba y respondía con gran rapidez a toda persona en su camino. Fue nombrado a finales de los 90 como el personaje más popular del pueblo en unas de las fiestas de la Virgen María Auxiliadora.

📖 Anécdotas de la comunidad

Un día caminaba como siempre por La Guardia, llegando a una esquina un grupo de personas le ofreció una cerveza. Pasó un señor y le dijo: "Así te quería ver, tú no puedes beber más de dos porque caes clavao en el piso." Anacleto voltea y sin pensarlo le dice: "TE CLAVARÁN MÁS TARDE LOS TRES ÚLTIMOS CLAVOS DE TU URNA."

— Cleudys Salazar

Rossana y yo teníamos un programa en Ondas Marinas llamado "De Todo Un Poco". Un sábado hablamos de Anacleto y se presentó en la emisora. Le pregunté: "Anacleto sabemos que eres muy amigo del padre Darío, ¿qué nos puedes decir de Darío?" Y rápidamente por micrófono al aire responde: "Ese es un MARISCO." Jhonatan se puso rojo, le dio tos, Cleudys casi tira el micrófono... Cuando abrimos la puerta las risas de toda la gente se escuchaban en toda la cuadra.

— Rossana Salazar

Ana Josefina lo mandó a la botica de Juan Villarroel a comprar un recolector de heces. Como no sabía leer se lo anotaron en un papelito. Cuando venía de vuelta la curiosidad lo mató y destapó la bolsa. Se devolvió muy molesto: "¿Por qué me diste esa vaina vacío?" Y Juan le respondió: "¡Carajo Anacleto, y qué quieres tú, que me cague también en el envase!"

— Mirian Marval

Mi tío Morocho le dijo: "¿Qué llevas que vas tan apurao?" Y él le responde: "Te apuren unos dolores de barriga que no te dé tiempo de llegar al baño." Mi tío: "Y entonces qué llevas pues, vas como prendío." Y él: "Una prendición te dé en las tripas que te tengan que llevar pa' el hospital."

— Raiza Salazar

Cerca de la iglesia venía él bajando y desde arriba le digo "¡Ana!" y le digo "dámelo." Me dice: "Te dé una fiebre que se te prenda la ropa." Naíta pues.

— Randall Marcano
Fuente: @100%Guardieros — Fotos: Daniel Jesús Velásquez, Yosmary Villarroel
Juana María Marcano, Juana Macanao, mujer del colmillo

Juana María Marcano “Juana Macanao”

“La mujer del colmillo”
Nació: 12/05/1934 · Falleció: 21/07/2017
Guardiera recordada por la tradición popular como “la mujer del colmillo”, depositaria de un secreto familiar ligado a oraciones, ensalmes y auxilio ante picaduras y mordeduras de animales ponzoñosos.
Leer biografía completa

Juana María Marcano, conocida popularmente como “Juana Macanao” y recordada como “la mujer del colmillo”, fue hija de Domingo Macanao, natural de Los Millanes, y de Mercedes Romero, del Rincón de los Romero en La Guardia. Nació el 12 de mayo de 1934, fue tejedora en su juventud, tanto de palma de datil como de alpargatas, y fue madre de tres hijos: Aide, José y Yobanny.

La memoria familiar y comunitaria cuenta que su padre, conocido como Domingo Macanao, era un hombre pescador muy aventurero, dado a internarse por los caños del Amazonas, donde convivió durante muchos años (Varios Viajes) con indígenas de aquella zona. Allí compartió conocimientos del mundo de donde venía y, al mismo tiempo, aprendió de ellos saberes relacionados con religiones, oraciones, curaciones con yerbas, bebidas, ungüentos, matas y árboles, además de prácticas de caza y otros conocimientos de la vida en la selva.

Según esta memoria, aquellos indígenas poseían también amplios conocimientos curativos y simbólicos ligados al uso de colmillos, dientes, pigmentos y ornamentos, elementos que formaban parte de sus vestimentas y de sus prácticas. Con el paso del tiempo, y en agradecimiento por lo compartido y por el buen corazón que le reconocían, le obsequiaron a Domingo un colmillo y una oración para curar toda clase de picaduras y mordeduras de animales, e incluso ciertos males atribuidos a parásitos, infecciones y otros.

Según la memoria colectiva, entre las décadas de 1950 y 1960, Domingo le pasó a su hija Juana ese secreto y las facultades curativas del colmillo, una tradición familiar que, según el relato oral, solo podía ejercerse después de fallecer quien lo guardaba.

Una vez difunto Domingo, Juana comenzó a ejercer ese conocimiento y desde entonces quedó en la memoria del pueblo como Juana Macanao, la mujer del colmillo. Por su casa pasaron innumerables personas con picaduras o mordeduras de animales ponzoñosos: avispas, abejas, alacranes, ciempiés, culebras, arañas, gusanos peludos, mariposas peludas, e incluso mordeduras de perro y accidentes con animales del mar, como el sapo charneto, el bagre, la raya y el cuinche, entre otros.

El colmillo milagroso era descrito como una pieza que con el tiempo ha ido poniéndose más pequeña, sostenida por una cinta. Juana lo colocaba desde la cabeza hasta la parte afectada, acompañado de sus respectivas oraciones. Mientras ella seguía ocupándose de los oficios de la casa, la gente decía que el colmillo hacía su trabajo.

Según esos testimonios, luego de cierto tiempo, dependiendo del animal, por el pequeño agujero de la picadura comenzaba a salir un líquido, casi siempre amarillo, que Juana identificaba como el veneno. Al mismo tiempo, el dolor se iba calmando hasta que la persona recuperaba su estado natural, al punto de que muchas salían caminando al cabo de unas horas.

Su fama se extendió por todo el estado Nueva Esparta, por Oriente y por otras partes de Venezuela. La memoria popular recuerda incluso la visita de personas muy conocidas, y que mucha gente todavía podría decir: “yo fui a donde Juana la del colmillo a curarme una picadura”. Muchas personas conservaron un agradecimiento profundo por haber pasado por sus manos.

Nunca cobró nada por su labor. Simplemente aceptaba lo que por voluntad quisieran darle, pero no era obligación, y según recuerdan, a veces hasta decía que no le dieran tanto. También se le recuerda por el trato cariñoso y humano que ofrecía, especialmente a los niños, a quienes llamaba con ternura “muñequito”, “muñequita”, “aletito”, “amor” y “mi espejito”.

Murió el 21 de julio de 2017, a los 83 años de edad. Como parte de esa continuidad familiar, en la actualidad esta ancestral labor del colmillo la desempeña su hija Haidé, recordada también por sus facultades para santiguar y hacer ensalmes espirituales para niños y adultos.

✍️ “El colmillo de Domingo Marcano” — por Moisés Marcano Salazar

I
Juana María Marcano
Fue "La mujer del colmillo"
Que guardaba en un cintillo
Los secretos de un arcano.
Sujetado entre su mano
Rezaba una retahíla
De oraciones que se estila
Para curar la picada
De una alimaña malvada
Que su ponzoña destila.

II
Podría ser una picada
De serpiente o de ciempiés
Y Juana en un dos por tres
La tenía ya curada.
Le aplicaba una mascada
De tabaco millanero
Y el colmillo curandero
Hacía brotar el pus
Con la ayuda de una cruz
Y monte macanagüero.

III
Juana María Marcano
Curaba con mucho afán
La picada del alacrán
Y el dolor de un sapo cano.
A cualquier chivo orejano
Que tuviera gusanera
Lo curaba a su manera
Y también era efectiva
Usando una lavativa
Para una cagalera.

IV
Domingo Marcano obtuvo
A su colmillo famoso
De un cacique poderoso
Que en Paraguachoa hubo.
Su secreto lo mantuvo
Y a Juana se lo entregó
Su hija que comprendió
Lo valioso del colmillo
Que envuelto en su cintillo
A mucha gente salvó.

V
Este cuento lo inventó
Un tal Verni Salazar
A quien le gusta indagar
Lo que antes sucedió.
En Macanao encontró
Este mito del colmillo
Que cura hasta un tabardillo
El Covid y hasta un ratón
Sea de cerveza o ron
Y también cura moquillo.

Publicado por Moisés Francisco Marcano Salazar.

📖 Testimonios

Fuimos a sacar guarulos al Guamache. A Chito “Fortuna” lo puyó un sapo. Salimos hacia La Guardia al colmillo. Nos agarró la recluta... no nos dejaron ir por lo hinchado del pie de Chito.

— Alfonzo José “Chicho” Velásquez

Llegó un señor con el pie casi negro e hinchado. Juana le preguntó cuándo fue eso y dijo “hace tres días”. Ella dijo: “Estás vivo porque no has visto una mujer preñada en esos días”. Por el orificio de la picadura del sapo empezaron a salir los huevos del sapo. Nos quedamos estupefactos.

— José Natividad Urbaez

Un sapo chasneto me jodió un pie. ¡Dolor pa' arrecho! La Juaneca y su colmillo me sanaron. Yo que soy escéptico a muchas creencias, doy fe de las virtudes de este colmillo y las oraciones. Inexplicable.

— Rafael Millán

En unas vacaciones de semana santa mi hija de 1 año y medio la picó un alacrán negro gigante. Mi cuñada Odila dijo “llevémosla a casa de Juana”. Esa señora le colocó el colmillo y rezó, y por arte de magia desapareció hinchazón y dolor. Me quedé muy sorprendido.

— Wilmer Zabala

La chama Juana, alias Aletito, gran señora en mi infancia.

— Alexander Romero

Lo que te puedo decir es que la Sra. Juana Marcano, conocida por todos como Juana Macanao o como “La Mujer del Colmillo”, falleció un día 21 de julio, cuando celebra La Guardia la fecha de instalación del Puesto de Guardias, que dio origen a su nombre.

— Miriam Marval

Mi espejito nos decía de cariño a mi mamá y a nosotras, y nosotras le decíamos amorrrr. Y soltaba los lotazos y se reía con nosotras.

— Carolina Vicent

Vecina de la calle Antonio Díaz. Ella quería mucho a mis hijos, Chucho y More, y les decía: “¿Dónde están mis aletitos?”. Un día llegó buscando a More, porque sintió que estaba mal, y era cierto. Entonces comenzó a hacer una oración y a mi hija se le quitó todo.

— Rosangel Vicent

Yo siempre fui su muñequita. Siempre me demostró su amor; su olor y sus abrazos me hacían sentir una paz inmensa. Aún recuerdo que cuando me picó un alacrán parecía que le dolía más a ella que a mí.

— Cleudines Marcano

Vecina muy querida por mi madre y por todos nosotros. Siempre estaban llegando carros de todas partes de Margarita a verse con ella después de ser mordidos por culebras o por picadas de cualquier otro animal; incluso muchos fueron a verla después de ser puyados por un bagre. Recuerdo que una vez fue un actor de apellido Márquez, y también su esposa. Siendo yo una niña muy pequeña, mi hermana mayor me pasó por la carita un trapo con el que estaba limpiando telarañas de una mesa, y eso bastó para que se me hincharan los ojos; Juana me curó. También recuerdo que siempre iba a mi casa a buscar limones y yo salía corriendo a buscarlos, pero cuando se los iba a entregar me decía: “No, mi espejito, ponlos en la mesa”, y no me dejaba dárselos en la mano. Qué gran mujer fue Juana Macanao.

— Maribel Vicentt
Fuentes y créditos: Verni Salazar, “Segunda Senda de Datileros” (2009); testimonios vía @100%Guardieros; investigación de Maria Del Valle Henriquez; fotografía de Domingo Marcano “Domingo Macanao” facilitada por Jesús Argenis Heredia en el grupo LA GUARDIA y SU GENTE; y poema “El colmillo de Domingo Marcano”, publicado por Moisés Francisco Marcano Salazar.
Chere Chere en fotografía de memoria popular

Ramón José Jiménez

"Chere Chere"
Hijo de Daría, nació en una familia humilde. Fue el primer promotor del transporte público La Guardia–Porlamar, vendedor de pescado, de hielo, distribuidor de cemento #1 en Margarita. Su apodo viene del sonido de la corneta de su camioneta.
Leer biografía y escuchar audio

Ramón José Jiménez "Chere Chere", hijo de Daría, nació en una familia humilde en una casita de barro. Con mucho empeño y trabajo pudo salir adelante.

Fue uno de los primeros promotores del transporte público de La Guardia a Porlamar. Reconocido vendedor de pescado, vendedor de hielo (de ahí su famoso apodo "Chere-chere" por el peculiar sonido de la corneta de su camioneta), y luego fue el número 1 en distribución de cemento en la Isla de Margarita.

Invirtió en creaciones de negocios que prestaron servicio a la comunidad: Tornillería Chere Chere, Panadería Cherepan, Panadería Chere-chere, Ferretería Chere-chere, y la famosa Granja de Chere-chere.

Cuando cumplió sus 60 años, llenó muchas calles del pueblo de monedas y "mediecitos".

🎙️ Biografía en audio — Ondas Marinas 96.3 FM (Entrevista: Miriam Marval)

Audios enviados por su esposa María Herminia Ramos

Fuente: María Herminia Ramos (esposa) — @100%Guardieros
Julio Ñeco

Julio "Julio Ñeco"

El Pescador de Corocoros
Pescador famoso por sus corocoros. Cojeaba de una pierna porque lo puyó una raya mientras faenaba. Padre de Vallo, Félix, Joel y María. Esposo de Heriberta.
Leer anécdotas

El popular Julio Ñeco, pescador famoso por sus corocoros y porque cojeaba de una pierna debido a que lo puyó una raya mientras andaba faenando. Padre de los populares Vallo, Félix, Joel y María. Esposo de Heriberta. Vivían en la Calle Antonio Díaz.

📖 Anécdotas

Cuando estaban haciendo el cementerio en Macho Muerto, Anibita llegó a casa de Julio Ñeco echando el cuento que estaban haciendo un cementerio para enterrar a la gente. Heriberta lo oyó y le dijo a Julio: "Julio, por el amor de Dios, cuando yo me muera no dejes que me entierren allí" — porque a ella le dolían mucho las piernas.

— Alexis Zabala
Fuente: @100%Guardieros
Víctor Jiménez

Don Víctor Jiménez

"Vito Jimene"
¿A quién no le echó el agua en el pueblo? Hombre educado, lector, bailador, santiguador, sobador de huesos, jardinero y echador de agua a los recién nacidos.
Leer biografía completa

Don Víctor Jiménez, recordado por muchos como “Vito Jimene”, fue de esos personajes que La Guardia guarda con cariño porque estuvieron presentes en la vida diaria del pueblo. Hombre educado, servicial, de buen hablar, conversador, bailador, santiguador, sobador de huesos, jardinero y echador de agua a los recién nacidos.

Muchos lo recuerdan como “Vito el de Petra Vásquez”. Su madre, Petra Vásquez, era de Pedregales y llegó a Bufadero como trabajadora doméstica en casa de Doña Lorenza García de Velásquez. Desde muy niño se crió en casa de quien él llamaba su madrina, y de allí venían muchas de las historias antiguas que contaba, historias que poca gente conocía y que él sabía guardar en la memoria.

A pesar de su humildad, Don Víctor era un hombre culto y muy dado a la lectura. Leía de todo: libros, revistas y periódicos; no se perdía un periódico y todos los días buscaba algo que leer. También era muy religioso y cuidaba mucho la manera de hablar y de comportarse.

No le gustaban las malas palabras. Cuando escuchaba a alguien hablando grosero, fuera niño o adulto, lo corregía, porque para él eso hablaba mal de los valores y de la educación de una persona. También insistía mucho en que los niños tenían que ir a la escuela. Era de esos hombres que, desde su sencillez, daban importancia al respeto, al estudio y al buen hablar.

Se recuerda además que vestía bien y que le gustaba conversar con personas de buena conversación, gente con la que podía pasar horas hablando de historias, lecturas, recuerdos y cosas del pueblo. También se menciona que prestaba dinero con intereses, otro detalle de su vida cotidiana que quedó en la memoria de quienes lo trataron.

Don Víctor también sabía de remedios de matas, de esos conocimientos populares que antes se usaban mucho en las casas para atender parásitos y algunas enfermedades propias de aquellas épocas. Ese saber iba unido a su manera de santiguar, sobar, rezar y acompañar a la gente cuando alguien necesitaba ayuda.

De su familia también se recuerdan nombres y relatos viejos: se habla de su padre como Doroteo Jiménez; de su tía Epifanía Vásquez, casada con Domingo Romero; de Pedro Vásquez, esposo de Aurora, la mamá de Soledad; y de la familia Guevara Velásquez como parte de sus parientes cercanos. En esos recuerdos también aparece aquella historia que contaba Víctor sobre el matrimonio de su mamá en San Juan Bautista, vestida de blanco, con velo y corona, montada en una burra blanca de la familia, mientras los invitados iban caminando.

Víctor vivió muchos años en el estado Zulia, junto a tantos guardieros que emigraron en tiempos del boom petrolero. Trabajó en Creole y también se le recuerda vinculado a Fedecene. Vivió en Campo Rojo, también conocido como Campo Ayacucho. Pero por más vueltas que diera la vida, su nombre quedó sembrado en La Guardia.

Era excelente bailador. Él mismo decía que bailaba bien, y quienes lo vieron aseguran que no perdía una pieza. El 24 de mayo se emocionaba mucho con las fiestas de María Auxiliadora. Le gustaba el Burro Tapao, la Banda Panamá, y cuando escuchaba afinar las trompetas las imitaba. Después se ponía a bailar y soltaba unas carcajadas largas, de esas que retumbaban.

A muchos niños del pueblo les echó el agua. No era raro verlo en bautizos o en esas reuniones familiares donde alguien decía: “busquen a Víctor”. También santiguaba, rezaba, aconsejaba y estaba pendiente de que las cosas se hicieran como debían. Si alguien cruzaba los pies mientras lo santiguaba, lo regañaba. Y si los muchachos no sabían rezar, también les llamaba la atención.

Tenía su carácter. Cuando le decían “Vito”, se molestaba y decía que su nombre era Víctor. Algunos recuerdan que respondía: “mi nombre es Víctor Ramón Jiménez Vásquez y de los buenos”. Así era él, correcto para hablar y firme cuando algo no le gustaba.

También dejó ocurrencias que todavía hacen reír. Una de las más recordadas es cuando le preguntaban los días de la semana. Empezaba: lunes, martes, miércoles, jueves... y cuando le tocaba decir domingo, como no le gustaba mencionar ese nombre por asuntos personales, remataba diciendo: “y esas”.

Siempre con su bolsito, su sonrisa, su conversación y su manera particular de ser, Don Víctor sabía historias de la gente y del pueblo. Se decía que conocía cosas antiguas de La Guardia, incluso quién fue la primera persona sepultada en el cementerio.

Don Víctor Jiménez fue una figura guardiera de esas que no se olvidan. Buen hombre, consejero y personaje de pueblo guardiero. Su recuerdo sigue vivo en quienes lo trataron, en quienes recibieron de él una oración, una echada de agua, un remedio, un consejo, una carcajada o una anécdota para seguir contando.

📖 Recuerdos y anécdotas

Excelente y bella persona, servicial como nadie, y jodido también cuando algo no le parecía bien.

— Magalis Marín

Cuando lo conocí yo tenía 6 años. Era un gran santiguador, excelente persona de mi Guardia de ayer.

— Germán Marín

Buen ciudadano, santiguador, labrador, bailador, buena conversación y muy arrechón. Buen hombre.

— Rafael Millán

A quién no le echó el agua este gran ser humano.

— Bartolo Henríquez

Don Víctor le colocó el agua a mi hijo Ernesto José y luego prendió el baile. Bailador como él, nadie.

— Rodolfo José Zabala Zabala

Le echó el agua a mis dos primeros hijos. Era el que veía si sabían rezar y, a la hora de santiguar, te regañaba si tenías los pies cruzados.

— Margelys Velásquez

Recuerdo cuando le decían Vito y él se molestaba: “yo me llamo Víctor, no Vito; a mí me respeta”.

— Odalis León

Siempre con su bolsito.

— Jesús Lares Guevara

Víctor Jiménez siempre me decía que en este sitio estaba una guarnición y había muchos militares.

— Ana Beatriz Guevara V.
Fuente: memoria comunitaria guardiera, con mención especial a Ana Beatriz Guevara V. Gracias a los grupos 100x100 Guardiero y La Guardia y su Gente por ayudar a reunir estos recuerdos.
Giselo Reyes, oficial de la Armada, junto a dos compañeros

Giselo Reyes

Oficial de la Armada · Memoria familiar guardiera
Recordado en una fotografía comunitaria frente a casas antiguas de La Guardia, junto a dos compañeros y con referencias familiares a la casa de Zacarías Reyes.
Leer memoria

Giselo Reyes aparece en la memoria comunitaria como oficial de la Armada, retratado junto a dos compañeros en una escena de pueblo donde también asoman casas recordadas por las familias guardieras.

El comentario que acompaña la imagen ubica la escena frente a la casa de Zacarías Reyes, donde años después estuvo la quincalla de Cándida, y menciona además la casa de Carmencita y la casa de Chila, recordada por la venta de querosén.

Esta ficha conserva una memoria doble: la presencia de un guardiero vinculado a la Armada y, al mismo tiempo, el mapa afectivo de una calle donde las casas, los oficios y los nombres familiares ayudan a reconstruir el pueblo desde adentro.

📖 Memoria del lugar

Casa de Zacarías Reyes, la casa de Carmencita y la casa de Chila, donde vendían querosén; allí aparece Giselo Reyes, oficial de la Armada, con dos compañeros.

— Publicación comunitaria de Lila Salazar Reyes
Fuente comunitaria: publicación/aporte de Lila Salazar Reyes. Identificaciones y lugares por confirmar con la familia antes de ampliar.
Simón Longart sentado frente a su casa o negocio

Simón Longart

Comercio, conversación y memoria de trabajo
Recordado por su tienda, su conocimiento en telas y productos, su carácter trabajador y las conversaciones de tarde cerca de la antigua plaza Arismendi.
Leer memoria comunitaria

Simón Longart queda en la memoria guardiera ligado al comercio cotidiano, a la tienda, a las telas, a los zapatos y a esa forma antigua de atender donde el conocimiento del producto y la palabra valían tanto como la venta.

Los recuerdos comunitarios lo ubican como una persona honesta y trabajadora, de trato directo, con presencia frecuente en la vida del pueblo. Al cerrar el negocio, se le recuerda acercándose hacia la antigua plaza Arismendi para conversar sobre el acontecer del día.

En torno a su nombre aparecen también memorias de familia, de vacaciones en el pueblo, de gallos, de costureras y de compras pequeñas que formaban parte de la economía doméstica guardiera.

📖 Voces que lo recuerdan

Su despacho en el negocio era muy eficiente por el conocimiento que tenía en telas y otros productos; por las tardes se acercaba a conversar cerca de la antigua plaza Arismendi.

— Santiago Reyes

En esa tiendita compraban telas para hacer camisones; recuerdos ligados a costureras como Eloina, Adela y Teodomira.

— Nerys Reyes

La tienda del señor Simón, donde vendían los zapatos US KED, era conocida popularmente como “Busequé”.

— Cruz José Reyes
Fuente comunitaria: comentarios familiares reunidos en archivo local. Foto publicada/aportada por Neccy Zabala, según nombre de archivo; procedencia por confirmar.
Retrato histórico de Zacarías Reyes

Zacarías Reyes

Casa, familia y memoria antigua de La Guardia
Figura familiar recordada en fotografías antiguas, una de ellas fechada por la memoria comunitaria en 1964 junto a Livia Rosa.
Leer memoria

Zacarías Reyes aparece en este archivo como una presencia familiar de la memoria antigua de La Guardia. Sus fotografías conservan tanto el retrato personal como el contexto de casa, puerta, patio y familia.

Una de las imágenes fue recordada en publicación comunitaria como del año 1964, con Zacarías Reyes junto a Livia Rosa. Ese dato permite mirar la foto no solo como retrato, sino como una pequeña escena de vida doméstica guardiera.

La referencia a su casa conecta además con otros recuerdos del pueblo: la quincalla de Cándida, la casa de Carmencita y la casa de Chila, lugares que ayudan a reconstruir la geografía familiar de aquellas calles.

📖 Dato conservado

Año 1964. Mi abuelo Zacarías Reyes con mi hermana Livia Rosa.

— Publicación comunitaria de Lila Salazar Reyes
Fuente comunitaria: publicación/aporte de Lila Salazar Reyes en 100% Guardiero/Guardieros. Identificación y fecha conservadas como memoria familiar.
Retrato de José Inés Velázquez

José Inés Velázquez

Retrato de memoria familiar
Retrato conservado en archivo comunitario. Su ficha queda abierta para añadir oficio, familia, calle o anécdotas cuando se confirme más contexto.
Leer nota de archivo

José Inés Velázquez queda incorporado como ficha de archivo familiar y comunitario a partir de un retrato formal conservado entre los materiales guardieros.

Por ahora, la información disponible permite identificar el nombre y preservar la imagen dentro del archivo de biografías, pero la ficha se mantiene abierta para completar con oficio, parentescos, calle, época o anécdotas confirmadas por la familia o por nuevas fuentes comunitarias.

Este tipo de entrada ayuda a que los nombres no se pierdan mientras se sigue documentando con calma, sin convertir en afirmación pública aquello que todavía necesita confirmación.

Fuente comunitaria: archivo local. El nombre del archivo menciona a Alexander Zabala como posible publicador/aportante; confirmar procedencia antes de ampliar créditos.
Andrés Rodríguez, recordado como Andrés Loco

Andrés Rodríguez

“Andrés Loco” · Personaje popular guardiero
Personaje recordado por los guardieros por su risa particular, sus respuestas rápidas y esas ocurrencias que quedaron repetidas en la memoria del pueblo.
Leer memoria

Andrés Rodríguez, recordado popularmente como “Andrés Loco”, forma parte de esos personajes guardieros que el pueblo conserva por su manera de hablar, su risa reconocible y sus respuestas inesperadas.

La memoria comunitaria lo nombra como hijo de Chaga y Víctor, y hermano de Jiña, Pedro, Lencho y Guaro. En la foto conservada aparece joven, sentado en una escena cotidiana, con esa presencia sencilla que muchos guardieros reconocen de inmediato.

Estas anécdotas se conservan en la voz de quienes las compartieron. Se ajustan solo detalles mínimos de lectura para que el relato pueda publicarse sin borrar la forma popular del recuerdo.

📖 Anécdotas recordadas

“A este personaje guardiero, aquí en esta foto muy joven, le preguntaron una vez: ‘Sr., ¿usted y que tiene un hermano que es marisc...?’ Él inmediatamente respondió con su particular risa: ‘Aiiiiinsaaa, AIIIINSA, AIIIINSA...’. Seguidamente exclamó: ‘Mida mijo, miéntame la madre catorce veces, pero no me digas esa vaina...’. Aiiiiinsaaa, Aiiiinsaaaa, Aiiiiinsaaa...”

— Cleudy Salazar, Grupo 100% Guardiero

“Otro de sus anécdotas fue que, como andaba deambulando por allí en condiciones no muy buenas, le preguntaron: ‘Sr. Andrés, ¿y por qué usted no se pone a recoger latas de aluminio y así se ayuda vendiéndolas?’. Él respondió con su particular risa: ‘Aiiiinsaaa, Ainsaaaa, Ainsaaa... No, mija querida, yo no he llegado todavía a esos extremos’.”

— Cleudy Salazar, Grupo 100% Guardiero

“La señora Juana Salvadora muchas veces lo bañaba. Una vez, después que lo bañaron y le pusieron ropa nueva, agarraron la ropa que le quitaron, sucia, negra, hedionda, y la metieron en una bolsa para botarla. Pero Andrés, al ver eso, le dijo a la señora Juana: ‘Mida mija, no vayas a botar esa ropita, mira que la vaina está muy jodía y eso le puede servir a cualquier cristiano por ahí’.”

— Cleudy Salazar

“Una vez le dijo a mi tía: ‘Anita, tengo ganas de zumbarme al agua con Juana Salvadora’, refiriéndose a casarse.”

— Cleudy Salazar

“Por aquí me cuentan también que Andrés una vez le dio un dinero a un muchacho y le dijo: ‘Mijo querido, toma, anda y cómprame un cuartico e ron que a mí no me lo venden’. El muchacho volvió con una chicha y un pan con jamón. Andrés los agarró con rabia y los lanzó contra la pared diciendo: ‘Muchacho, qué maldad has hecho tú conmigo, tanto que me costó reunir esos centavitos pa comprar el cuartico e ron y tú vienes con la maldad a comprarme una chicha y un pan’.”

— Cleudy Salazar
Fuente comunitaria: publicación de Cleudy Salazar en Grupo 100% Guardiero/Guardieros. Foto cortesía mencionada en el texto: Felipe M. Tratado como memoria popular y familiar, no como biografía cerrada.
Retrato de Blanco en fotografia aportada por Maria Del Valle Henriquez

Blanco

Personaje popular guardiero
Vendedor de pollo beneficiado, hombre de carreta, corneta y corazón grande; recordado por su grito “Lo llevo pelaito y sin cabeza” y por el cariño que regaló a generaciones guardieras.
Leer memoria comunitaria

Blanco es uno de esos personajes que quedaron sembrados en la memoria afectiva de La Guardia. Su presencia se recuerda en la calle, en su carreta, tocando la corneta y anunciando su venta de pollo beneficiado.

La memoria comunitaria lo presenta como un hombre trabajador, cariñoso, honesto, sincero y de buen corazón. Su casa, donde quedaba la Bodega La Ensenada, aparece en los recuerdos como lugar de cumpleaños, reuniones, sancochos, estudio, música de radio y conversaciones largas de pueblo.

Estas voces se conservan con el nombre de quien las compartió cuando ese dato está disponible. En Blanco, como en otros personajes, el pueblo no recuerda solo una imagen: recuerda un trato, una forma de saludar, una carreta, una corneta y una casa abierta a mucha gente.

📖 Voces que lo recuerdan

“Lo llevo pelaito y sin cabeza... Ese era su grito en la calle para vender pollo beneficiado. En esta foto se ve acompañado de uno de sus inseparables amigos, Chano León; a veces discutían, pero no pasaba mucho tiempo cuando ya los veías juntos de nuevo dirigiéndose a cualquier fiesta.”

— Cleudy Salazar, publicación comunitaria

“¿A cuál niño no le regaló un dulce, caramelo o bom bom en la calle cuando salía a trabajar en su carreta tocando su corneta? ¿Quién no celebró su cumpleaños en su casa donde quedaba la Bodega La Ensenada?”

— Cleudy Salazar, publicación comunitaria

“Excelente persona, su cariño era incondicional para todos, era igual.”

— Rosa Ana Zabala

“Fue un hombre muy carismático, de una gran sensibilidad humana, de los grandes sancochos; cada vez que se reunía en público decía que había sido padre y madre, refiriéndose a la crianza de sus dos hijos.”

— Felicio Marcano

“Siempre me saludaba con un tremendo beso y decía que era su hija; también compartí en su casa con sus hijos y los amigos del liceo.”

— Yanelbis Marín

“A mi hijo le regalaba pancitos dulces y lo montaba en su bicicleta y lo llevaba a dar la vuelta... muy buena persona... siempre lo recuerdo con mucho cariño.”

— Luz Duerto

“Como no recordar a Blanco, un hombre especial con un corazón de oro que jamás dejaba morir a nadie de hambre; si no tenías plata, él te fiaba la mercancía. Qué buen ser humano.”

— Maritza de Soave
Fuente comunitaria: texto y comentarios extraidos de 100% Guardieros, publicacion de Cleudy Salazar. Fotos: Jose del Jesus “Joseito” Rodriguez y Maria Del Valle Henriquez. La ficha conserva voces identificadas y mantiene datos por confirmar abiertos.
Maria Tronco, personaje popular recordado en La Guardia

María Tronco

Personaje popular guardiero
Mujer conocida en La Guardia por su lengua brava, su humor de calle y una forma tan particular de responder que muchas de sus salidas terminaron convertidas en anécdotas del pueblo.
Leer memoria comunitaria

María Tronco forma parte de esa memoria popular que no siempre aparece en los libros, pero sí en las conversaciones de esquina, en las casas y en los cuentos que pasan de una generación a otra. En La Guardia se le recuerda por su presencia firme, sus lentes oscuros, su carácter fuerte y una manera muy suya de decir las cosas sin pedir permiso.

Su fama nació de una picardía muy de pueblo: respondía con frases fuertes, ocurrencias inesperadas y regaños cargados de humor. Muchas personas, lejos de tomarlo como ofensa, terminaban riéndose y luego iban por el pueblo contando la anécdota, repitiendo el momento como quien guarda una escena típica de la vida guardiera.

Estas voces se conservan como fueron compartidas por vecinos y familiares en memoria comunitaria. Se corrigen detalles mínimos de lectura cuando hace falta, pero se respeta la forma popular de contar, porque ahí también vive la identidad del pueblo.

  • Cleudy Salazar: “Me cuenta mi mamá que María Tronco cierto día venía peleando por la calle, gritando sus particulares groserías, y en eso una señora de Maracaibo que estaba de paso en el pueblo le dijo: Señora María, ‘vos sí soy’. En eso María Tronco se voltea y le dijo en tono alto y grosero: ‘¿Que yo soy vos sí soy...? Mira... más vos sí soy tienes tú el hueco e la C...’. Personajes del pueblo guardiero y así la recordamos hoy.”
  • Adalberto A. Velásquez: “Su enamorado Pedro le hacía creer cosas como: tengo unas matas de collares, matas de lentes y unas matas de zapatillas que deben estar paría para la Navidad, eso cuando le hacía algunos de estos obsequios. Tronco, Tronco, el coñ tu M.”
  • Aníbal Velásquez: “La popular María Tronco, quien alegraba por los lados de la bomba, pasaba por donde había bastante gente y si nadie se metía con ella, decía: ‘¿Y ustedes amanecieron mudos, cabezas de piiii?’”
  • Agustín Zabala: “María Tronco, personaje de nuestra vieja guardia. Ella paseaba gran parte de las calles de La Guardia y los muchachos siempre la provocábamos para escucharle la lengua. Había momentos que nos poníamos de acuerdo para no decirle nada, entonces ella se paraba cerca, veía para atrás, para el cielo y luego decía: ‘¿A dónde tendrán la lengua metía hoy, será en el C...?’ y seguía su camino.”
  • Ana Beatriz Guevara V.: “Recuerdo que una vez llegó a la iglesia y el padre estaba en la homilía. Había mucho silencio y ella entró por la puerta principal: ‘Buenas, ¿cómo ta padre?’. Y la gente la veía, y ella decía: ‘¿Qué me ven? ¿Ustedes nomás pueden estar aquí?’. Y el padre decía: haga silencio.”
  • Cleudy Salazar: “María Tronco, según me cuentan, decía: ‘Yo tengo en el fondo e la casa una mata de salchicha, una de salsa de tomate y una mata de billetes de 100 Bs.’”

Recordarla no es burlarse de ella: es reconocer una forma de humor popular que existió en la vida diaria de La Guardia. María Tronco quedó como personaje porque tenía una voz propia, una chispa irrepetible y una manera de hacer que el pueblo contara historias aun después de verla pasar.

Fuente comunitaria: publicación de Cleudy Salazar y comentarios de Adalberto A. Velásquez, Aníbal Velásquez, Agustín Zabala y Ana Beatriz Guevara V. Foto cortesía indicada en la publicación: Felipe José Marval. Criterio editorial: conservar la voz de cada autor, haciendo solo correcciones mínimas de lectura sin borrar la forma popular del relato.
Jesús Rafael Vásquez Chundino, El Terrible de La Guardia

Jesús Rafael Vásquez “Chundino”

“El Terrible de La Guardia” · Galeronista guardiero
Voz emblemática del galerón insular y oriental, recordado como cantor de La Guardia y reconocido como Patrimonio Cultural Viviente del estado Nueva Esparta.
Leer biografía y escuchar música

Jesús Rafael Vásquez, conocido artísticamente como “El Terrible de La Guardia” y familiarmente como “Chundino”, ocupa un lugar especial dentro de la memoria musical guardiera. Su nombre aparece ligado al galerón insular y oriental, a la improvisación y a esa forma de cantar donde el pueblo se reconoce en su paisaje, sus fiestas y su manera de hablar.

Según la memoria compartida por Verni Salazar, nació en el caserío Los Vásquez el 24 de enero de 1937, hijo de Felipe Mata y Juana Vásquez. Desde los siete años vivió en La Guardia, donde su voz terminó formando parte de la identidad sonora del pueblo.

El programa Dividendo Voluntario por La Guardia, transmitido por Ondas Marinas 96.3 FM, lo recordó como valor musical y Patrimonio Cultural Viviente del Estado Nueva Esparta. Antes de informar su fallecimiento, el equipo del programa le había dedicado una biografía narrada y una entrevista transmitida por la emisora.

🎵 Memoria musical

“Jesús Vásquez ‘El Terrible de La Guardia’, como era conocido en el ámbito del galerón insular y oriental, ‘Chundino’ para los más allegados, nace en el caserío Los Vásquez el 24 de enero de 1937, hijo de Felipe Mata y Juana Vásquez, y desde los 7 años vivió en La Guardia.”

— Verni Salazar

“Nombrado Patrimonio Cultural Viviente del estado Nueva Esparta en el año 2020 por la Gobernación del estado Nueva Esparta.”

— Verni Salazar

“El programa Dividendo Voluntario por La Guardia, transmitido por Ondas Marinas 96.3 FM, informó el fallecimiento de nuestro valor musical y Patrimonio Cultural Viviente del Estado Nueva Esparta, Jesús Rafael Vásquez ‘Chundino’, conocido como ‘El Terrible de La Guardia’.”

— Equipo Dividendo Voluntario por La Guardia

En la sección de Cantores puede escucharse su interpretación “La Guardia”, conservada dentro del archivo sonoro de La Guardia 295.

Escuchar a Chundino en Cantores

Fuente comunitaria: Dividendo Voluntario por La Guardia y 100x100 Guardieros. Datos biográficos compartidos por Verni Salazar. Equipo DVPLG mencionado en el texto: Jaime Duarte Díaz, Magaly Zabala, Miriam Marval e Ismael Salazar. Enlace musical interno: sección Cantores de La Guardia 295.

Los Hermanos Bermúdez

Grupo musical de raíces guardieras
Agrupación familiar formada en el Zulia, pero unida por línea paterna a La Guardia. Su trayectoria enlazó la música oriental con otros paisajes sonoros de Venezuela.
Leer biografía completa

Hablar de Los Hermanos Bermúdez es hablar de un grupo familiar que, aun habiéndose levantado musicalmente en la Costa Oriental del Lago, conservó un vínculo claro con La Guardia por la línea de su padre, Agustín Ramón Bermúdez Salazar “Mano Tin”, natural de este pueblo. Junto a María del Valle Salas, nacida en Tucupita, formó una familia donde la música terminó siendo forma de vida.

Sus hijos Agustín, Freddy, Osvaldo y Betty Bermúdez, nacidos en Cabimas y criados entre el Zulia y la memoria oriental que llevaban en casa, comenzaron desde muy pequeños a tocar y cantar. Primero fueron conocidos como “Los Terremotos”, y ya en 1972 tomaron el nombre de Los Hermanos Bermúdez, reuniendo percusión, cuerdas, voces, composición y una mirada musical amplia que supo juntar gaita, parranda oriental, vals, merengue, diversiones, joropo, polo margariteño, galerón, fulía y otras expresiones venezolanas.

Dentro de esa historia destacó especialmente Freddy Bermúdez en la composición, las cuerdas y el canto, pero el grupo se sostuvo como proyecto familiar y cultural. Su obra ayudó a tender puentes entre el oriente y el occidente del país, llevando consigo una raíz guardiera que nunca quedó borrada.

Su recorrido por escenarios, grabaciones y reconocimientos terminó dándoles un lugar importante dentro de la música popular venezolana. Entre esos reconocimientos figura haber sido declarados Patrimonio Musical del Municipio Díaz, además de otras distinciones recibidas en el Zulia y Nueva Esparta.

En la memoria de La Guardia, su nombre también encuentra sitio porque varias de sus interpretaciones y composiciones dialogan con el sentimiento del pueblo y con esa manera tan nuestra de cantar el mar, la distancia, la devoción y el arraigo.

🎵 Huella musical

Freddy Bermúdez fue recordado dentro del grupo como compositor, arreglista y cantor, capaz de interpretar en sus canciones el sentimiento del pueblo oriental y también del pueblo zuliano, enlazando ambos mundos en una sola voz musical.

— Síntesis biográfica a partir de memoria publicada sobre Los Hermanos Bermúdez

La agrupación llegó a reunir en su repertorio gaita zuliana, parranda oriental, diversiones, galerón, polo margariteño, joropo, fulía y otras formas musicales venezolanas, convirtiéndose en un puente cultural entre regiones.

— Memoria musical del grupo

En la sección de Cantores puede escucharse “La Guardia” en la versión incorporada de Los Hermanos Bermúdez.

Escuchar a Los Hermanos Bermúdez en Cantores

Fuente consultada: reseña biográfica publicada en blog zuliano sobre Los Hermanos Bermúdez (11 de diciembre de 2013), usada aquí como referencia de trayectoria musical y raíces familiares; complementada con el archivo sonoro incorporado en la sección Cantores de La Guardia 295.
Jesús Millán Chumero, Chumeco, en retrato comunitario

Jesús Manuel Millán

"Chumeco" — El Poeta
Nació: 15/10/1935 · Falleció: 01/10/2018
Maestro, poeta, periodista. Cursó estudios en la escuela "Miguel Suniaga", se formó en la Escuela Normal Pedro Arnal de Cumaná. Escribió para Sol de Margarita y El Caribazo.
Leer biografía completa

Jesús Manuel Millán nació en La Guardia el 15 de octubre de 1935. Cursó estudios primarios en la escuela "Miguel Suniaga" de La Guardia. Siendo niño sufrió el ataque de la poliomielitis, pero a pesar de esta dificultad llevó una vida activa jugando pelota sabanera con sus compañeros.

Su papá murió cuando apenas tenía 12 años. La necesidad de estudiar lo obligó a abandonar su pueblo y montado en un tres puños (embarcación un poco más grande que una piragua) salió con rumbo a Cumaná, donde se inscribió en la Escuela Normal Pedro Arnal donde se formaban los maestros de aquella época.

Redactó una carta para Don Eugenio Mendoza, propietario de Vencemos Pertigalete, quien le dio empleo. En aquella época calzaba alpargatas, pero esto no le quitó el brillo que transmitió a Mendoza. Ingresó en 1959 y se mantuvo 17 años como delegado deportivo y relacionista público.

Escribió artículos para la Revista Vencemos, Revista A Voces, el Diario El Tiempo, Sol de Margarita y El Caribazo, siempre clamando por las necesidades de su natal pueblo de La Guardia.

Compuso canciones y grabó un disco de acetato de 45 con una canción dedicada a la Urbanización Pamatacualito de Guanta y otra a Margarita: "Lejana Margarita". Formó parte de la Sociedad Amigos de La Guardia.

✍️ "El Poeta" — por Jesús Manuel Millán

Ocho otoños bellos adornan mi existencia
ocho estrellas preciosas, amor de mi querencias.
Son ocho mis amores, son ocho bellos cielos
que iluminan mi vida como hermosos luceros.

Son ellos ocho estrellas que con gran emoción
los guardo tiernamente aquí en mi corazón.
Son ocho las estrellas que Dios me ha permitido
los regalos más bellos que en mi vida he tenido.

Qué más puedo pedirle a Dios nuestro señor
si siempre me ha brindado de su gracia, su amor.

La Guardia, julio 1999

Escrito por: Jesús "Chumeco" Millán Medina (hijo)
Popillo

Porfirio Herrera

"Popillo"
Comerciante, prefecto, muy chistoso. No tenía dientes pero comía coco. Su frase popular: "No es Popo, es la ley."
Leer más

Porfirio Herrera, personaje guardiero. Comerciante, prefecto, muy chistoso. No tenía dientes pero comía coco.

Su frase popular: "No es Popo, es la ley."

Fuente: @100%Guardieros
Contexto de apoyo

Personas, oficios y memoria

Las biografías guardieras no son solo fechas y apellidos: también dejan ver cómo se sostuvo La Guardia a lo largo del tiempo. En esa memoria aparecen pescadores, maestros de primeras letras, músicos, comerciantes, boticarios, comadronas, curanderos, deportistas, artesanas de palma, trabajadores del mar y familias que hicieron vida alrededor de la ensenada.

Trabajo y servicio

La vida cotidiana combinó pesca artesanal, venta de pescado, transporte, comercio, oficios técnicos, curtía de cuero, crinejas de palma y trabajo fuera de La Guardia cuando la economía insular empezó a moverse hacia servicios, Puerto Libre, hotelería y construcción.

Aprendizaje y cuidado

Antes de que la escuela se consolidara, hubo maestros que enseñaban desde sus casas. También permanecen en la memoria las comadronas, los saberes de plantas, los santiguadores, las boticas y esas personas de confianza a quienes muchos acudían cuando había que resolver lo urgente.

Música y comunidad

La música guardiera reunió coplas, jotas, malagueñas, galerones, aguinaldos, acordeón, mandolina, cuatro, maracas y voces muy nuestras. Muchas composiciones nacieron de la pesca, la ensenada, la familia, las fiestas patronales y la vida sencilla de La Guardia.

Fuente de apoyo: José Millán, La Guardia, ayer y hoy (1991), especialmente los capítulos sobre actividades económicas, educación, música, salud popular y vida comunitaria. Esta lectura acompaña la memoria de su época y ayuda a darle contexto.

Criterio editorial: cuando una anécdota, historia o comentario llega con autor identificado, La Guardia 295 conserva ese nombre junto al texto. La voz popular se respeta; solo se corrigen detalles mínimos de lectura cuando hace falta, sin borrar la forma propia de contar de La Guardia.

Nombres recordados por el pueblo

Algunas figuras muy presentes en la memoria guardiera por su canto, su oficio, su arte, su empuje o la marca que dejaron en la vida cultural y humana de La Guardia.

Folclorista · Cantautor

Jesús Vásquez "El Terrible de La Guardia"

Guardiero del galerón y la improvisación, recordado dentro y fuera del pueblo por la fuerza con que llevó la música tradicional guardiera. Su apodo, "El Terrible", quedó como sinónimo de maestría y picardía al cantar.

Folclorista

Ronald Díaz "Maturín"

Folclorista guardiero muy ligado a la preservación de las tradiciones del pueblo. Su apodo, Maturín, quedó unido a su presencia en la vida cultural de La Guardia.

Composición musical

Raúl Guevara

Compositor guardiero cuya obra forma parte de la memoria sonora del pueblo. En su trabajo se cruzan la herencia musical margariteña y la vida costera de La Guardia.

Figura popular

Santiaga Millán "Santiaga La Canota"

Mujer popular guardiera, muy querida en el pueblo. Su figura representa a tantas mujeres de presencia fuerte y memoria larga que terminaron formando parte del carácter de La Guardia.

Fuentes de contexto musical y comunitario: José Millán, La Guardia, ayer y hoy (1991) · Margarita en Tus Manos · Otilca Radio · cronista Verni Salazar

Memoria documentada

Apellidos, solares y linajes guardieros

En la historia de La Guardia también aparecen apellidos ligados a hatos, solares, casas antiguas, pozos, caminos y familias que fueron poblando el entorno de El Bufadero y la ensenada. La investigación de José Millán conserva parte de esa memoria como tejido histórico del pueblo: no solo habla de tierras, sino también de parentescos, convivencia, herencias, acuerdos, dudas y permanencia familiar.

Entre los nombres y apellidos que aparecen en ese contexto se encuentran Núñez, Marcano, Henríquez, Romero, Zabala, Velásquez, Díaz, Cardona, Millán, León, Villarroel, Reyes, Herrera, Jiménez, Mata, García, Guevara y Valdivieso, junto a otros nombres que forman parte de la memoria guardiera. Esta lectura ayuda a entender cómo La Guardia fue creciendo alrededor de familias, oficios y espacios compartidos.

Memoria de poblamiento

Los documentos citados sitúan a familias antiguas alrededor de casas, pozos, hatos y linderos nombrados con referencias naturales como playa, cerros, piedras, caminos y zonas de cría. Esa forma de ubicar la tierra muestra una Guardia todavía leída desde el paisaje.

Herencias y convivencia

Las sucesiones y acuerdos familiares forman parte de una historia compleja: hubo ventas, donaciones, reclamaciones, conciliaciones y permisos para construir. Visto como memoria histórica, ese proceso explica muchas conversaciones antiguas sobre solares y pertenencia.

Lectura responsable

Este bloque no declara propiedad actual ni sustituye registros públicos, catastros o decisiones legales. Su valor aquí es cultural: reconocer apellidos y ramas familiares que aparecen en una fuente histórica del pueblo y ayudan a comprender mejor la identidad guardiera.

Fuente de apoyo: José Millán, La Guardia, ayer y hoy (1991), capítulo sobre tenencia de la tierra y anexos documentales. Lectura usada como contexto histórico y comunitario.

Preguntas reales sobre las biografías de La Guardia

Estas respuestas ayudan a entender qué tipo de memoria recoge esta página y cómo se construyen las fichas de personajes y oficios guardieros.

¿Qué se encuentra en las biografías de La Guardia 295?

La página reúne personajes, oficios, voces locales, cronistas y memorias populares de La Guardia. No se limita a figuras conocidas: también recoge personas recordadas por su presencia en la vida diaria del pueblo.

¿Solo aparecen personajes famosos en Biografías Guardieras?

No. La selección incluye deportistas, cantores, maestras, curanderas, comerciantes, personajes populares y otras figuras que dejaron huella en la memoria guardiera aunque no fueran famosas fuera del pueblo.

¿Qué personajes destacados aparecen en esta página?

Entre los nombres más visibles están Juana Macanao, Chundino, Chumeco, Felmy Valdiviezo, Anacleto Villarroel, Blanco y María Tronco, junto a otros perfiles familiares y comunitarios.

¿Cómo se construyen estas biografías guardieras?

Las fichas se apoyan en testimonios familiares, memoria comunitaria, publicaciones del pueblo, cronistas y fuentes locales cuando hace falta. La intención es conservar la voz guardiera y distinguir entre memoria compartida, contexto y dato apoyado por fuente.

Voces Guardieras

Comparte tu recuerdo, anécdota o saludo. Tu voz es parte de nuestra historia.